
La Plaza de los Refinadores es uno de esos rincones tranquilos y llenos de encanto que sorprenden en pleno barrio de Santa Cruz. Pequeña, acogedora y rodeada de fachadas tradicionales, es un lugar perfecto para desconectar del bullicio y disfrutar del ambiente más auténtico del antiguo barrio judío. Además, aquí se encuentra la estatua dedicada al legendario don Juan Tenorio.
¿Qué es la Plaza de los Refinadores?
La Plaza de los Refinadores es un espacio abierto y ajardinado en el corazón de Santa Cruz. Su nombre proviene del antiguo gremio de refinadores de cuero, que tenía su sede en esta zona durante los siglos XVII y XVIII.
Aunque hoy la plaza ha perdido ese vínculo artesanal, conserva el espíritu íntimo y elegante que caracteriza a las pequeñas plazuelas del barrio: bancos de forja, sombra de naranjos y un ambiente calmado ideal para pasear.

Historia de la Plaza de los Refinadores
La Plaza de los Refinadores ocupa un pequeño pero significativo rincón del barrio de Santa Cruz. Se encuentra al lado de los Jardines de Murillo y la Puerta de la Carne, justo donde estaba la muralla de la ciudad. De hecho, fíjate en la esquina de la plaza que conecta con la reja de los jardines, verás la antigua muralla almohade.
El nombre de la plaza, sin embargo, llegó mucho más tarde.
Durante los siglos XVII y XVIII, en esta zona trabajó el gremio de refinadores, artesanos dedicados a tratar la piel de los animales para crear cuero. Su presencia dio identidad al entorno, y con el tiempo el nombre quedó asociado a la pequeña plazuela que fue tomando forma tras diversas transformaciones urbanísticas. Y así nació oficialmente la actual Plaza de los Refinadores.
El aspecto que hoy conocemos comenzó a consolidarse a lo largo del siglo XX. La plaza fue remodelada para darle un carácter más abierto y peatonal, rodeado de naranjos y viviendas tradicionales sevillanas. Pero el gran cambio llegó en 1975, cuando se instaló en el centro una escultura dedicada a uno de los personajes literarios más vinculados simbólicamente a Sevilla: don Juan Tenorio, el seductor creado por José Zorrilla.

La estatua de Don Juan Tenorio
Si hay algo que define a la Plaza de los Refinadores es su conexión directa con uno de los personajes más universales de la literatura española: Don Juan Tenorio. En el centro de la plaza encontrarás una estatua dedicada al célebre seductor creado por José Zorrilla, colocada aquí para rendir homenaje a una de las figuras más vinculadas al imaginario sevillano.
La obra fue realizada por el escultor Nicomedes Díaz Piquero, y representa a Don Juan con su característica capa y gesto altivo, como si estuviera a punto de protagonizar una de sus escenas más famosas. La elección de esta ubicación no es casual: el personaje literario está muy asociado al Barrio de Santa Cruz, escenario de buena parte del drama romántico, y la plaza se convierte así en un pequeño guiño a esa Sevilla teatral del siglo XIX.
Para muchos, esta estatua es el motivo por el que descubren la plaza por primera vez. Para otros, es simplemente la guinda que completa un rincón lleno de historia, arquitectura y romanticismo. En cualquier caso, merece unos minutos para observarla con calma… y para hacerse una foto literaria.

La Casa para Luis Prieto
Para terminar tu visita a la Plaza de los Refinadores, muy cerca de la Puerta de la Carne y prácticamente abrazada por los Jardines de Murillo, se esconde una auténtica joya poco conocida incluso para muchos sevillanos: la Casa para Luis Prieto, obra del célebre arquitecto Aníbal González.
Construida entre 1915 y 1919, esta vivienda es un magnífico ejemplo del regionalismo sevillano, ese estilo que mezcla tradición, artesanía y una elegancia muy propia de la arquitectura local. A pesar de no ser tan famosa, esta casa conserva un encanto especial que convierte la plaza en un pequeño museo al aire libre.
Su fachada en esquina destaca de inmediato: está revestida con mortero blanco y decorada con ladrillo tallado, uno de los elementos más característicos del estilo regionalista. La balconera es una auténtica delicia, con barandillas de forja trabajada y detalles cerámicos que aportan color y vida al conjunto.
Es de esos edificios que te obligan a levantar la vista: cuanto más lo miras, más detalles aparecen. Una sorpresa inesperada en una plaza que ya de por sí rezuma personalidad.

Cómo llegar la Plaza de los Refinadores
Llegar a la Plaza de los Refinadores es muy sencillo, ya que se encuentra en una de las zonas más exteriores del barrio. Así que tienes varios caminos para llegar. Si vienes de ver la Plaza de Santa Cruz, sólo tendrás que atravesar la calle Mezquita hasta la Plaza de los Refinadores. También puedes llegar desde la Plaza de las Cruces a través de Calle Mariscal, la calle más estrecha de Sevilla.
Pero si no vienes desde el centro, entra por los Jardines de Murillo, a través del Paseo de Catalina de Ribera o desde la Calle Cano y Cueto si vienes desde la Puerta de la Carne.
