
La Plaza de Santa Cruz es uno de los rincones más encantadores del barrio homónimo, un espacio íntimo rodeado de calles estrechas, naranjos y casas señoriales. Tranquila, fotogénica y con un ambiente muy local, es una de las plazas más bonitas del centro histórico de Sevilla.
Qué es la Plaza de Santa Cruz
La Plaza de Santa Cruz es uno de esos pequeños oasis urbanos que definen el carácter íntimo del barrio homónimo: una plaza ajardinada y peatonal, recogida y casi escondida entre el entramado de callejuelas del antiguo barrio judío. A primera vista sorprende por su escala humana y por la armonía entre sus elementos: naranjos que dan sombra, bancos para sentarse, fachadas encaladas con balcones llenos de flores y el inconfundible aire de barrio histórico que invita a quedarse.
Arquitectónicamente, la plaza funciona como un remate urbano: su perímetro está formado por casas y palacetes con portadas tradicionales, rejas y patios interiores, que le confieren ese aspecto de plaza “cerrada” propia de los núcleos residenciales antiguos. En el centro se eleva la Cruz de la Cerrajería, pieza de forja que actúa como eje visual y símbolo del lugar; alrededor, los naranjos y el pavimento crean un escenario muy fotogénico y apacible.
Más que un atractivo monumental, la Plaza de Santa Cruz es un espacio de convivencia: un lugar para pasear sin prisa, sentarse a descansar tras visitar el Alcázar o perderse por las calles aledañas, y escuchar el ritmo cotidiano del barrio.

Historia de la Plaza de Santa Cruz
La Plaza de Santa Cruz tiene su origen en una de las zonas más antiguas del barrio de la Judería, y su nombre procede de la antigua Iglesia de Santa Cruz, un templo mudéjar levantado en el siglo XIV sobre lo que anteriormente fue una sinagoga.
Esta iglesia fue uno de los grandes centros religiosos del barrio hasta que, a comienzos del siglo XIX, fue demolida tras la ocupación francesa. Las autoridades trasladaron definitivamente la parroquia a la iglesia del Hospital de los Venerables y ordenaron la demolición del templo original para abrir una nueva plaza y dar más amplitud a las estrechas calles que lo rodeaban.
Tras la marcha de los franceses, se llegó a plantear la reconstrucción de la iglesia, pero la falta de fondos y, más tarde, la Desamortización de Mendizábal de 1835, cambiaron el rumbo.
Durante siglos, el entorno mantuvo su carácter íntimo y residencial. Los callejones que desembocan en la plaza recuerdan la estructura medieval del barrio, donde las viviendas se agrupaban en torno a patios y zonas semiprivadas. La nueva plaza, una vez desaparecido el templo, fue adaptándose al estilo urbano del siglo XIX: se ajardinó, se colocaron bancos y se buscó convertirla en un rincón apacible dentro de uno de los barrios con más personalidad de la ciudad.
El aspecto actual de la plaza se debe a la reforma proyectada por Juan Talavera y Heredia en 1918. Fue una de las muchas intervenciones que transformaron Sevilla de cara a la Exposición Iberoamericana de 1929, y que dieron a este rincón su imagen elegante y acogedora tal y como la conocemos hoy. De hecho, en esta misma plaza, se encuentra la casa que ocupó este famoso arquitecto.

La Cruz de la Cerrajería
La Cruz de la Cerrajería es el elemento que da identidad a la plaza. Se trata de una cruz de forja del siglo XVII, obra atribuida al maestro cerrajero Sebastián Conde, quien realizó para Sevilla algunas de las piezas de hierro más representativas de la época.
Originalmente no estuvo en este lugar: la cruz se encontraba en el cruce entre la Calle Sierpes y la Calle Rioja y, tras distintos traslados, fue finalmente instalada en la Plaza de Santa Cruz en el siglo XX, donde hoy funciona como pieza central y eje compositivo del espacio.
La cruz destaca por su exquisito trabajo artesanal: filigranas, volutas, motivos vegetales y una estructura de hierro que combina ligereza y ornamentación, típica de la cerrajería sevillana barroca. El basamento de piedra completa el conjunto, que no solo es un objeto devocional, sino una obra de arte urbano y uno de los rincones más fotografiados del barrio.

Cómo llegar la Plaza Santa Cruz
Llegar a la Plaza de Santa Cruz es muy sencillo, ya que se encuentra en una de las zonas más exteriores del barrio. Lo más habitual es acceder a través del Patio de Banderas, por el Callejón del Agua y la Plaza Alfaro. Así evitas callejear por el laberíntico barrio.
Pero si no vienes desde el centro, entra por los Jardines de Murillo, a través de la Calle de Nicolás Antonio.
