
Aunque popularmente se la conoce como Plaza de las Cruces, en realidad se trata de un tramo singular de la calle Cruces. Esta calle presenta en uno de sus puntos un ensanchamiento con forma triangular que genera la sensación de estar ante una pequeña plaza. Esa peculiar geometría es la que ha dado lugar, con el paso del tiempo, a la confusión y al uso habitual del término “plaza”.
¿Qué es la Plaza de las Cruces?
A medio camino entre calle y plaza, escondida entre las callejuelas del barrio de Santa Cruz, la conocida como Plaza de las Cruces es uno de esos rincones que pasan desapercibidos a primera vista, pero que esconden una historia tan curiosa como auténtica.
En realidad, se trata de un tramo singular de la calle Cruces, donde el trazado urbano se ensancha formando un pequeño espacio triangular cargado de simbolismo, tradición popular y detalles que hablan de la Sevilla de otro tiempo.
Lejos de los grandes monumentos, este rincón invita a detenerse, observar y descubrir cómo la vida cotidiana, la religión y las pequeñas soluciones vecinales dejaron su huella en el paisaje urbano. Un lugar perfecto para entender por qué Sevilla se descubre mejor caminando… y con calma.

Historia y origen de la Calle Cruces
El elemento más característico de la Calle Cruces son, como su propio nombre indica, las cruces que se reparten a lo largo de esta vía. Sin embargo, no todas tienen el mismo origen ni el mismo significado.
El Calvario: las tres cruces de forja
En el tramo donde la calle se ensancha formando el característico espacio triangular, se alza un calvario formado por tres cruces de forja, colocadas sobre columnas de mármol y protegidas por una reja. Este conjunto que representa la crucifixión de Cristo, con la cruz central flanqueada por las de los dos ladrones, es el elemento más reconocible del lugar y el que ha consolidado su nombre popular.
Aunque muchos visitantes creen que estas tres cruces son las que dan nombre a la calle, lo cierto es que su origen es posterior y no fue este calvario el que bautizó al enclave.

Las cruces de madera: el verdadero origen del nombre
El nombre de la calle procede en realidad de unas cruces de madera incrustadas en las fachadas. Actualmente pueden verse dos de ellas en el inicio de la calle, junto al cruce con Ximénez de Enciso, y existió al menos una más en otro punto del recorrido. Estas cruces estuvieron antiguamente pintadas de color verde, motivo por el que durante un tiempo el lugar fue conocido como la Calle de las Cruces Verdes o también como la Calle de las Tres Cruces.
La tradición popular explica el curioso motivo de su colocación. En épocas pasadas, esta zona contaba con numerosas tabernas, y era habitual que los clientes salieran a la calle a orinar, generando malos olores y problemas de convivencia. Cansados de la situación, los vecinos decidieron colocar cruces para “santificar” el espacio, confiando en que, al tratarse de un lugar sagrado, nadie se atrevería a cometer ese acto. Y, según la tradición, la solución funcionó.
En 1868, durante un periodo en el que se prohibió la exhibición de símbolos religiosos en espacios públicos, las cruces fueron retiradas y trasladadas al Hospital de los Venerables. No fue hasta la década de 1950 cuando regresaron a su ubicación actual, recuperando así uno de los rincones más singulares y cargados de simbolismo del barrio de Santa Cruz.

Cómo llegar a la Calle Cruces
Llegar a la Calle Cruces es muy sencillo, ya que se encuentra en una de las zonas más exteriores del barrio. Así que tienes varios caminos para llegar. Si vienes desde la Plaza de los Refinadores, avanza a través de Calle Mariscal, la calle más estrecha de Sevilla, y llegarás a la Plaza con las tres cruces de forja. También podrás entrar desde Santa María la Blanca a través de la Calle Doncellas.
Pero si vienes desde el Barrio Santa Cruz, tendrás que tomar la Calle Ximénez de Enciso, donde ya podrás ver las cruces incrustada en la fachada.
