Ruta por la Sevilla de Bécquer

Una Ruta por la Sevilla de Bécquer es recorrer el barrio donde creció, los templos que influyeron en sus leyendas, los paseos donde recitaba versos y los lugares donde, muchos años después, regresaron sus restos para descansar definitivamente en su ciudad natal.

Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los grandes poetas del Romanticismo español, nació en Sevilla en 1836. Autor de las célebres Rimas y Leyedas, su obra marcó un antes y un después en la literatura española, abriendo las puertas de la poesía moderna. Aunque desarrolló gran parte de su carrera en Madrid, Sevilla fue su origen, su inspiración y su memoria, y su huella sigue viva en numerosos rincones del casco histórico.

Esta ruta te permitirá descubrir la Sevilla íntima del poeta, mezclando historia, literatura y patrimonio.

Ruta de Bécquer por Sevilla

La Ruta de Bécquer por Sevilla recorre trece espacios fundamentales en la vida y obra del poeta y de su hermano Valeriano, destacada figura del costumbrismo pictórico.

El recorrido permite entender cómo era la Sevilla del siglo XIX: una ciudad envuelta en nieblas junto al Guadalquivir, llena de conventos, plazas recoletas y calles estrechas que inspiraron al escritor. Cada parada ofrece una conexión directa con su vida: desde su casa natal hasta el paisaje que deseó como lugar de descanso, pasando por escenarios de leyendas, colegios donde estudió y templos donde sus ancestros dejaron huella.

Esta guía está pensada para que puedas seguirla a pie y en orden, leyendo cada punto justo cuando lo visites.

Duración recomendada: Entre 3 y 4 horas, dependiendo de si entras en museos o iglesias.
Dificultad: Fácil. Todo el recorrido es plenamente accesible con zonas peatonales. Aunque algunas calles son estrechas.
Mejor momento para hacer la ruta: Empezar por la mañana, hacer una pausa para tomar algo a medio día, y seguir por la tarde. La Glorieta de Bécquer luce especialmente bonita a primera hora y justo antes de la puesta de sol.
Entradas necesarias: La mayoría de la ruta es de acceso libre y gratuito. Sin embargo, para estos monumentos es necesario entrada: Museo de Bellas Artes (entrada gratuita para ciudadanos UE) y Catedral de Sevilla (gratis para sevillanos previa reserva online).

Consejo

Si quieres orientarte mejor durante el recorrido, puedes seguir el mapa interactivo que encontrarás más abajo.

Parroquia de San Lorenzo

Comenzamos nuestra ruta en la Plaza de San Lorenzo, en concreto en la Parroquia de San Lorenzo Mártir, iglesia donde Bécquer fue bautizado diez días después de nacer. En su interior se conserva la pila bautismal original. La plaza acoge también la Basílica del Gran Poder, uno de los templos más icónicos de Sevilla.

Este es el primer escenario oficial en la vida del poeta. Fue bautizado con el nombre del rey sueco Gustavo Adolfo por deseo de su padre, quien admiraba la sonoridad de los nombres regios. Su madrina fue Manuela Monnehay, clave en su educación sentimental y literaria, pues su biblioteca despertó la pasión por la lectura del joven Gustavo.

Los antepasados flamencos de los Bécquer están documentados desde el siglo XVI, y en esta parroquia aún puede consultarse la partida de bautismo del poeta.

Parroquia San Lorenzo Mártir

Calle Conde de Barajas 28: Casa Natal de Bécquer

Seguimos por Calle Conde de Barajas hasta el número 28, la casa donde nació Gustavo Adolfo Bécquer en febrero de 1836. Aunque el edificio actual fue reconstruido a principios del siglo XX, la fachada mantiene la esencia del lugar original.

Aquí comenzó la historia del poeta. En esta vivienda vivió sus primeros años junto a una familia de larga tradición artística. La casa fue tan significativa que el torero Antonio Fuentes, gran admirador de Bécquer, la adquirió y mantuvo su memoria.

En 1979, tras un incendio, se intentó derribar el edificio, pero una carta del poeta Rafael Montesinos al rey consiguió que fuera declarado Monumento Histórico-Artístico. Frente a la fachada podrás ver la placa conmemorativa que recuerda que aquí nació uno de los grandes románticos españoles.

Calle Ana Orantes (antigua Calle Potro)

Antes de seguir nuestra ruta, haremos una parada en la Calle Ana Orantes. Sólo tienes que seguir andando por Conde de Barajas hasta la segunda calle perpendicular que te encuentres.

La Calle Ana Orantes, antes llamada Calle Potro, una tranquila calle del barrio donde vivió Bécquer tras la muerte de su padre. Primero en el número 27 y después, al morir su madre, se trasladó con su hermano Valeriano al número 37 de la Alameda de Hércules.

Consejo

Siguiendo a la izquierda por la calle Ana Orantes, llegarás a la Plaza Pedro Zerolo, y desde ahí podrás echar un vistazo a la Alameda de Hércules.

En esta etapa temprana se forjó la creatividad del poeta. Aquí empezó a dibujar junto a su hermano iluminándose solo con la luz de la luna, según él mismo contaba. También aquí conservó los primeros autógrafos y dibujos en el Libro de Cuentas de su padre

Mientras camines por esta calle, imagina al joven Gustavo observando las sombras de las fachadas y jugando con ellas para dibujar. Ese mundo íntimo y silencioso aparece después en la atmósfera de sus Rimas.

Colegio San Francisco de Paula

Volviendo sobre nuestros pasos, seguimos nuestra ruta hacia la calle Jesús del Gran Poder número 29, donde nos encontraremos el Colegio San Francisco de Paula, el centro educativo donde ingresó Bécquer en 1842. Aunque hoy solo se conserva una placa que recuerda la ubicación de aquel colegio del siglo XIX.

Aquí se despertó su sensibilidad literaria. Durante estos años empezó a rodearse de compañeros que más tarde serían figuras importantes, y a desarrollar una mirada observadora y crítica que en el futuro volcaría en sus leyendas.

Párate ante el azulejo y piensa que en estas aulas dio sus primeros pasos el poeta que, décadas después, revolucionaría la poesía española. Este es uno de los lugares menos conocidos de la ruta, pero uno de los más simbólicos para comprender su formación

Bécquer en Colegio San Francisco de Paula

Calle Mendoza Ríos

Seguimos andando calle abajo para girar en la calle Padre Tarín y seguimos por la calle Baños hasta la Calle Mendoza Ríos. En nuestro recorrido pasaremos por la Plaza de la Gavidia o por la Hermandad de la Veracruz.

Pero nuestra ruta nos lleva al siguiente punto, el número 11 de la Calle Mendoza Ríos. Aquí encontrarás la casa de los hermanos Bécquer. De hecho, esta vivienda fue el último domicilio de Gustavo en Sevilla antes de marcharse definitivamente a Madrid en 1854.

En este hogar se gestó el deseo del poeta de dedicarse profesionalmente a la literatura. Fueron años de sueños, conversaciones nocturnas y planes compartidos con su hermano Valeriano. Aquí también comenzó a colaborar con pequeños periódicos y a cultivar el estilo que lo haría célebre.

Mientras paseas por la calle, piensa que Bécquer salió de aquí con solo 18 años, lleno de ambición y talento, rumbo a una Madrid donde viviría la bohemia, la enfermedad, los amores, la pobreza… y la creación de sus Rimas.

Becquer Calle Mendoza Rios

Parroquia de San Vicente Mártir

Por la Calle Alfaqueque encontraremos la Parroquia de San Vicente Mártir, una iglesia con origen medieval, reconstruida en el siglo XIV y enriquecida con elementos barrocos y neoclásicos. Esta Iglesia es clave en la historia póstuma de Bécquer.

En abril de 1913, los restos de Gustavo Adolfo y su hermano Valeriano fueron trasladados desde Madrid a Sevilla. Debido a una fuerte lluvia, el solemne entierro tuvo que detenerse en esta parroquia. Durante varias horas, los hermanos Bécquer descansaron en esta capilla antes de ser llevados al Panteón de Sevillanos Ilustres.

La crónica de ese día lo describe como “una bruma de poema germánico”, casi como si el propio Bécquer hubiese escrito la escena. En las paredes del templo también se conserva una lápida que recuerda que el rey visigodo Genserico murió fulminado por un rayo al intentar saquear la iglesia. Un detalle de leyenda muy becqueriano.

Museo de Bellas Artes de Sevilla

Bajando por la Calle San Vicente daremos con la Plaza del Museo, y en ella el Museo de Bellas Artes de Sevilla. La gran pinacoteca sevillana, antigua Casa Grande de la Merced Calzada, es considerada la segunda más importante de España tras el Prado. En sus salas se conservan obras maestras del barroco y del romanticismo.

Aquí se expone el famoso retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, pintado por su hermano Valeriano. Esta imagen se convirtió durante años en la del billete de cien pesetas y es la representación más icónica del poeta.

Aunque el retrato idealiza al poeta, ya que era más bajo, moreno y tenía un ojo desviado por la sífilis, este óleo reforzó para siempre el mito del escritor pálido, romántico y misterioso. Una parada imprescindible para comprender cómo se construyó la figura pública de Bécquer

Puedes hacer una pausa en tu ruta para almorzar en este punto

Panteón de Sevillanos Ilustres

Cuando terminemos nuestra visita al Museo, seguimos por la calle Alfonso XII hasta la Facultad de Bellas Artes, pasando por la Plaza del Duque y la Campana. Dentro de la Facultad, encontraremos el Panteón de Sevillanos Ilustres, el lugar donde reposan, desde 1972, los restos definitivos de los hermanos Bécquer.

Aquí se cumplió el deseo del poeta de descansar algún día en su ciudad natal, cerca del Guadalquivir. En el monumento funerario verás un ángel que sostiene un ejemplar de las Rimas y los símbolos de la pintura, homenaje a Gustavo y Valeriano.

En una de sus cartas desde Veruela, Bécquer pidió un entierro humilde con “una piedra blanca con una cruz y mi nombre”. La ciudad, sin embargo, quiso darle un homenaje mayor.

Convento de Santa Inés

Desde la Facultad, pasando por las Setas de Sevilla, seguimos andando hasta llegar a la calle Doña María Coronel, donde nos encontraremos con el Convento de Santa Inés. Un convento gótico-mudéjar fundado en 1374, famoso por el órgano que Bécquer inmortalizó en una de sus leyendas más conocidas: Maese Pérez el Organista.

Aquí situó Bécquer una historia que mezcla tradición sevillana, misterio religioso y musicalidad. El órgano del convento es el alma de la leyenda y un ejemplo perfecto del estilo del autor, que combina lo popular con lo sobrenatural.

Fíjate en la atmósfera del templo: la luz tenue, el silencio, el olor a cera… Todo ayuda a entender por qué este lugar inspiró una de las leyendas más emocionantes del Romanticismo español. Además, Bécquer usa en la narración términos más cercanos al flamenco que a la música clásica, un guiño a sus raíces andaluzas.

Órgano Convento Santa Inés

Catedral de Sevilla: Capilla de Santa Justa y Rufina

Seguimos nuestro camino durante unos 15 minutos hasta la Catedral de Sevilla. El mejor camino desde el Convento es coger la Plaza de Cristo de Burgos, la Calle Sales y Ferrer hasta la Plaza de la Alfalfa; y callejear a través de las calles Jesus de las Tres Caídas, Argote de Molina y Placentines hasta llegar a la Plaza Virgen de los Reyes.

La Catedral de Sevilla alberga en su interior el Altar de las Santas Justa y Rufina, protectoras de la ciudad. En este espacio tuvieron una capilla familiar y sepultura los antepasados flamencos del poeta, los Becker o Bécquer, establecidos en Sevilla desde el siglo XVI.

Esta capilla conecta directamente la historia del poeta con sus raíces. Sus ancestros, comerciantes de éxito, encontraron aquí su lugar de enterramiento, lo que demuestra el prestigio social que alcanzó la familia mucho antes del nacimiento de Gustavo. Además, la Catedral es mencionada en varios textos becquerianos y estuvo muy presente en su imaginario sevillano.

Recuerda que para entrar en la Catedral tendrás que reservar tu entrada con antelación, ya que suele tener gran afluencia de gente, especialmente los fines de semana.

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Palacio de San Telmo

A 10 minutos desde la Catedral, caminamos por la Avenida de la Constitución y la Puerta de Jerez, hasta llegar al Palacio de San Telmo, uno de los edificios más emblemáticos de Sevilla y actual sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Fue originalmente sede del Real Colegio de San Telmo, donde se formaban jóvenes huérfanos en oficios relacionados con la navegación.

Bécquer estudió aquí en 1846. En estas aulas escribió, junto a su compañero Narciso Campillo, sus primeros textos literarios: el drama Los Conjurados y la novela humorística El Bujarrón en el Desierto. Fue también el lugar donde ambos quemaron miles de versos, símbolo de sus primeros experimentos creativos.

Tras el cierre del colegio, el palacio pasó a manos de los duques de Montpensier, protectores de artistas e impulsores de la Semana Santa moderna. Uno de los pintores de cámara fue Joaquín Domínguez Bécquer, tío de Gustavo y Valeriano.

Palacio de San Telmo

Glorieta de Bécquer

Caminamos por el lateral de San Telmo hasta que vemos el Parque María Luisa al fondo, así llegamos a la última parada de nuestra Ruta de Bécquer por Sevilla.

Dentro del parque vamos a buscar la Glorieta de Bécquer, uno de los rincones más románticos del Parque de María Luisa. Un monumento blanco rodeado de árboles, con tres figuras femeninas de mármol y dos figuras de bronce que representan las etapas del amor según la poética de Bécquer.

Este monumento, inaugurado en 1911, es el mayor homenaje público al poeta. Los hermanos Álvarez Quintero impulsaron su construcción y escogieron este lugar por la sombra del antiguo taxodio, un árbol que ya existía en tiempos de Bécquer.

Las tres mujeres simbolizan el amor ilusionado, el amor poseído y el amor perdido, inspiradas en la rima “Amor que pasa”. Es uno de los lugares más fotografiados de la ruta y el broche perfecto para cerrar nuestro recorrido.

Glorieta de Bécquer

Otros puntos de Sevilla en la vida de Bécquer

Aunque no forman parte del recorrido principal por motivos de distancia, existen otros lugares de Sevilla muy vinculados a la vida y obra de Gustavo Adolfo Bécquer. Son espacios que el poeta frecuentó, que inspiraron algunas de sus leyendas o que han quedado relacionados con su memoria literaria.

Si dispones de más tiempo o quieres profundizar aún más en el universo becqueriano, estos escenarios complementarios te permitirán completar la visión del escritor y descubrir una Sevilla romántica que se extiende más allá del itinerario central.

La Venta de los Gatos

Aunque hoy el edificio no existe, la Venta de los Gatos se encontraba en las afueras de la antigua Sevilla, en el camino hacia el cementerio. Aquí ambientó Bécquer una de sus leyendas más populares: La Venta de los Gatos, una historia de amor imposible marcada por las diferencias sociales.

En esta leyenda, Bécquer mezcla el costumbrismo sevillano con lo romántico y lo trágico, creando una obra que refleja la Sevilla de su tiempo: campos, huertos, caminos polvorientos y escenas de vida popular. El lugar quedó tan vinculado al poeta que hoy el cercano barrio de Las Golondrinas le rinde homenaje con un monumento.

Si pasas por la zona, busca la estatua de Bécquer en Las Golondrinas. Esta justo al lado de lo que era la Venta de los Gatos, en la Avenida Sánchez Pizjuán. Es un bonito gesto del barrio hacia el escritor que describió con tanta sensibilidad la vida humilde y los amores prohibidos.

Paseo de las Delicias y el Río Guadalquivir

Un amplio paseo junto al río Guadalquivir, perfecto para caminar, descansar bajo los árboles y contemplar la Sevilla romántica del siglo XIX, muy similar a la que conoció Bécquer.

En las noches de agosto de 1853, el poeta y su amigo Julio Nombela recorrían estos jardines recitando poemas y leyendas. Aquí Bécquer expresó su deseo de ser enterrado algún día “bajo naranjos, sauces y álamos, bajo un cielo sereno de crepúsculos bellos”.

Aún hoy, al atardecer, es uno de los lugares más “becquerianos” de Sevilla. Imaginar al joven poeta paseando aquí, soñando con fama, amores imposibles y mundos literarios, conecta directamente con el espíritu de sus versos.

La Sevilla que inspiró a Bécquer

Recorrer la Ruta por la Sevilla Bécquer es mucho más que seguir los pasos de un poeta: es entrar en una Sevilla íntima, romántica y cargada de historia. Cada punto del itinerario, desde su casa natal en San Lorenzo hasta la Glorieta que lleva su nombre, cuenta un fragmento de la vida del escritor que revolucionó la poesía española.

Aquí descubrirás la ciudad que lo vio nacer, crecer, enamorarse, soñar y escribir. Una Sevilla envuelta en brumas del Guadalquivir, llenas de campanas, de conventos medievales y de paseos nocturnos donde nacieron algunas de sus rimas más conocidas.

Esta ruta no solo te permite conocer mejor a Gustavo Adolfo Bécquer, sino también reconocer la Sevilla del siglo XIX que todavía late bajo la ciudad actual. Una Sevilla eterna, romántica y luminosa que, de alguna manera, sigue susurrando versos entre sus calles.


Álvaro Sánchez

Creció rodeado de historias, leyendas y anécdotas de Sevilla transmitidas por su familia. Hoy, combina esa experiencia personal con su trayectoria como redactor de contenido, ofreciendo guías claras, útiles y pensadas para viajeros reales.